Nunca antes había sido tan fácil para un artista independiente realizar una gira. Los tiquetes son más económicos, la comunicación con los programadores puede hacerse por chats o plataformas, y el contacto con audiencias a distancia resulta más sencillo... en teoría. Sin embargo, aunque organizar una gira puede ser más accesible, lograr que esta sea realmente beneficiosa para el proyecto es otra historia. Una gira exitosa es aquella en la que el artista tiene un encuentro provechoso con el público y en la que se abre la posibilidad de un retorno con una audiencia que crece.
Aunque no exista una fórmula clara para que las giras sean provechosas, hay algo innegociable: las canciones. Es una obviedad que incluso incomoda escribir, pero es la verdad. Las canciones son el capital de un artista, y a veces los músicos se pierden tanto en los trámites y gestiones que olvidan que el fundamento está en la música en general, y en las canciones en particular. Es como salir a vender bocadillos sin escoger buenas guayabas. Por eso, hay que empezar por donde corresponde: los músicos deben dedicarle mucho tiempo a hacer canciones.
Esto no significa dejar de lado la gestión -es tan importante como hacer canciones-, pero el orden debe ser: primero la música, luego la gestión.
Sin lo primero, lo segundo es imposible. Sería como vender bocadillos sin haberlos preparado en su mejor versión. Lo más recomendable es formar un equipo de trabajo: personas que crean en el proyecto y apoyen la parte administrativa. Eso sí, es fundamental establecer cuál será la ganancia de esas personas, ya sea un pago inmediato o una apuesta a futuro.
Una vez se cuenta con la materia prima y el equipo de trabajo, hay que tener claro hacia dónde se gira y por qué. ¿Cuál es el objetivo? Una gira es una inversión, ya sea con retorno inmediato o a futuro. Hoy las métricas de las plataformas permiten entender el alcance del artista en una ciudad determinada. Es necesario analizar qué relación se tiene allí con el público. Conviene enfocarse en un primer territorio, pues llegar a una nueva audiencia requiere inversión económica, energía y constancia. Tratar de abarcar demasiado puede dispersar los recursos y hacer que nada sea realmente efectivo. Eso sí, si surge una invitación a otro lugar y no implica gastos para ti, analiza si estratégicamente te conviene.
Por ejemplo, imagina que te enfocas en México y decides ir al menos una vez al año. Esa es una inversión importante, pero al segundo año ya deberías estar recogiendo frutos del primero. Si luego decides ir a Argentina en lugar de regresar a México, no estás abriendo dos mercados: puedes estar perdiendo el terreno ganado en el primer lugar. Concentrate en un territorio y, una vez empiece a dar frutos, considera expandirte a otro.
Hay que establecer contactos. Aunque la relación con programadores es fundamental -pues son ellos quienes pueden ofrecer espacios a los artistas-, a veces es más fácil el acercamiento con músicos de una línea similar. ¿Por qué? Porque a través de ellos puede darse un vinculo más orgánico con la audiencia. Si eres una banda de black metal y te comunicas con otros artistas del mismo género, podrás colaborar, ser invitado a eventos con ese público y establecer acuerdos de circulación. Además, esos artistas pueden conectarte con la red de programadores interesados en tu propuesta. Aprovecha los mercados musicales para conectar con programadores: Circulart, Bomm o Medellín Music Week, entre otros. Organiza bien los recursos. En una primera gira, los pagos no siempre serán altos. Lo fundamental es elaborar un presupuesto realista, claro y que incluya un item para imprevistos -porque siempre ocurren-. Define con precisión quiénes viajan: recuerda que es una gira de trabajo, no de turismo, y que entre más personas vayan, mayores serán los costos. Los indispensables son los músicos. A medida que el proyecto crezca y los ingresos mejoren, se podrá considerar viajar con un equipo de apoyo o staff.
El último punto al menos en este texto-, aunque no necesariamente en el proceso, es la gestión de recursos. Busca convocatorias de circulación, ya sea a través del Ministerio de Cultura, institutos departamentales, entidades municipales o programas de organizaciones como Ibermúsicas, Cocrea o fundaciones privadas. En general, es un trabajo de paciencia: puede que una canción conecte y abra puertas rápidamente, pero si no sucede, el trabajo constante y la planeación a futuro pueden llevarte a la internacionalización de tu proyecto.
